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" Sexo a cambio de agua ” : Cómo las mujeres están pagando por los precios del agua

Sareen Malik, Coordinator, African Civil Society Network on Water and Sanitation (ANEW) and SWA Steering Committee Vice-Chair
06 Feb 2020
 
La corrupción en el sector del agua no es nueva. Pero cuando la moneda para acceder a este servicio es el cuerpo de una mujer, la corrupción revela un rostro diferente. Desafortunadamente, muchos de nosotros somos ajenos a las consecuencias perjudiciales de las funciones relacionadas con el género y las responsabilidades sociales de las mujeres como principales proveedoras de agua para los hogares.

Hay proveedores de agua que exigen tener relaciones sexuales como soborno a cambio de la prestación de este servicio básico. Esta corrupción de género no monetaria denominada “sextorsión” afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas. El término sextorsión es utilizado por la Asociación Internacional de Mujeres Jueces (IAWJ) para describir “la forma omnipresente, pero a menudo soslayada, de explotación sexual y corrupción que se produce cuando las personas en posiciones de autoridad –ya sean funcionarios del gobierno, jueces, educadores, personal de aplicación de la ley o empleadores– tratan de obtener favores sexuales mediante la extorsión, a cambio de algo que está en su poder conceder o retener” (2017 UNDP-SIWI Water Governance Facility). Las encuestas mundiales y nacionales sobre corrupción ni ninguna convención internacional reconocen el fenómeno de la sextorsión. Por ello, este tema permanece a menudo en la oscuridad y se recibe con escepticismo.

En septiembre, celebramos una gran reunión comunitaria con mujeres y niñas de los asentamientos informales de Kibera, cerca de Nairobi. Escuchar sus historias y experiencias fue traumático. Participaron mujeres y niñas que nos hablaron no sólo de la coacción y los asaltos que sufren cuando van a buscar agua, sino también de los comportamientos en materia de seducción y captación de menores que prevalecen en los puntos de agua. Algunas niñas dijeron que les habían “seducido en el punto de agua” y otras fueron violadas en otro punto mientras buscaban agua. Todas estas circunstancias se producen debido a que el agua no es asequible ni accesible, y a la retención del servicio que llevan a cabo los cárteles para aprovecharse de la situación. Una de las preguntas fundamentales que surgieron a lo largo de la reunión fue “¿por qué los vendedores de agua son siempre hombres?” y “¿por qué las mujeres no pueden participar en este sector?”

Más allá de la violación sexual, las relaciones sexuales a cambio de agua tienen también consecuencias negativas para la salud. Hemos visto casos de embarazo de adolescentes y de abandono escolar. El trabajador comunitario de Kibera nos dijo que las jóvenes estaban sufriendo irritaciones en sus regiones íntimas debido a la mala higiene debida a la falta de acceso a servicios adecuados de agua, saneamiento e higiene (WASH). En intentar comprender que esta situación se debe las malas prácticas de higiene, el consejo que se les dio a estas jóvenes fue que debían tener relaciones sexuales para resolver el problema. En la reunión, un parlamentario que creció en Kibera nos dijo que todas estas cosas han estado ocurriendo desde hace una década o más. En aquellos tiempos, cuando no se proporcionaba agua a los asentamientos informales, los habitantes iban por la noche al club de campo, donde el vigilante abría la red de suministro, pero esto conllevaba todo tipo de complicaciones.

Incluso hace cinco años, cuando estábamos llevando a cabo debates de grupos focales en el marco del programa de enfoque de derechos humanos con el apoyo de WaterAid y KEWSANET, muchas mujeres nos dijeron que estaban intercambiando favores sexuales para conseguir agua. Durante algunos años, a este tema no se le daba ninguna importancia y nadie quiso reconocer la situación. Pero gracias al movimiento #MeToo, reintrodujimos el tema del sexo a cambio de agua en nuestro trabajo de incidencia política y conseguimos incluso presentar este tema durante la Semana Mundial del Agua de Estocolmo en 2018. Además, compilamos un video sobre testimonios de mujeres y hombres que han participado en casos de sextorsión. En septiembre, con KEWASNET, lanzamos el programa Sexo por el Agua en Kenya, Uganda y Tanzanía, con el apoyo de la Ayuda Popular Danesa. Este programa tiene por objeto reducir la violencia de género en el sector de WASH, y abordar principalmente las cuestiones del sexo transaccional y la prostitución.

No es posible abordar de forma aislada el tema de las relaciones sexuales a cambio de agua: es necesario llevar a cabo una acción colectiva entre las comunidades y los proveedores de servicios y también los gobiernos. Hemos observado que existe mucho silencio en torno a la sextorsión, la violencia y el tema de los proveedores informales de servicios de agua. Es preciso incorporar e integrar estos temas en la legislación y en la iniciativa de monitoreo, y reconocer especialmente que la sextorsión es una forma de corrupción. As Como Vicepresidenta del Comité Directivo de SWA me gustaría destacar estas historias inéditas, procedentes del terreno, a través de esta plataforma y crear conciencia sobre el hecho de que debemos dar una mayor prioridad a estas mujeres y niñas en nuestros debates y acciones sobre WASH..

Se trata de un asunto más importante que nunca, dada vinculación mutua que hay entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible: el Objetivo 6.1, que apunta al acceso universal y equitativo al agua potable segura y asequible para todos; el Objetivo 5, que se centra en la igualdad de género; y el Objetivo 16.5, que pide reducir todas las formas de corrupción y soborno. El objetivo de los servicios gestionados de forma segura es ambicioso pero, como todos sabemos, el agua es un derecho humano, y asegurar este derecho debe ser una prioridad para todos los gobiernos. Esto sólo puede lograrse mediante enfoques concertados y centrados que reconozcan que la violencia de género puede formar incluso parte del simple acto de recoger agua.